El final del verano
Deseaba estas vacaciones del mismo modo que deseaba quedarme embarazada, casi de forma enfermiza contaba las horas, hacia maletas y soñaba con el tiempo a solas de los tres Gonzalo, Lucía y yo (la matriarca).
Pues a si han sido, enfermizas, por que he terminado harta, de suegra, de hijos de amigos, de consejos, de lluvía y de levante.
Jamas pense que llegase a sentirme tan sola estando con tanta gente, y tan a la defensiva, me sentía como una Belen Esteban cualquiera con mi niña en brazos y diciendo "mi hija no es un mono de feria, ¿me entiendes?".
Asi que he estado todo el mes de Julio contando las horas para la llegada de las vacaciones y todo el mes de agosto contando para que llegase el final.
Por si eso fuera poco, mi coneja Priscila se murio, mi madre se fue a Virginia y la eche mucho de menos y la niña estaba como la del exorcista (de no dormir).
Luego llego el mal tiempo, empecé las vacaciones con una talla 40 y las he terminado con los pantalones por los tobillos, por que ahora gasto una 34, y asi un ir y venir de desgracias.
¿Algo bueno tendrían estas vacaciones no?, pues si, los maravillosos atardeceres en Tarifa, el pescadito frito, el agua del mar y El bicho que me ha acompañado en la segunda mitad de las vacaciones.
El año que viene Lucía podra casi correr, con lo cual no tendre que estar al quite de nadie, empezaré a contar los días que quedan para el verano que viene??

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